LA VAQUEIRADA

Hoy, último domingo de julio de este 2012 que pasará a la Historia como el año de la crisis, se celebra en el Alto de Aristébano la Vaqueirada. Aristébano es una braña del occidente asturiano situada entre los concejos de Valdés y Tineo. La Vaqueirada conmemora la existencia de los vaqueiros de alzada, un grupo de personas que, socialmente, fue sometido a la discriminación de sus vecinos. La Vaqueirada fue inventada hace más de cincuenta años por los entonces alcaldes de Valdés, Ramón Muñoz G. Bernaldo de Quirós y de Tineo, Ramiro Mon, con los que colaboró el entonces alcalde de Belmonte de Miranda, y otros colaboradores como Modesto González Cobas, musicólogo y periodista luarqués, y Carminina, profesora y creo que entonces miembro de la Sección Femenina, que todavía sube a Aristébano para participar en la fiesta y que es miembro importante del comité que organiza el Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada.

 

La fiesta, como digo, conmemora la existencia de un grupo social y recoge algunos aspectos de lo que era la vida en la braña. El epicentro de la fiesta es la boda, que es real, y el tipismo que la envuelve. Desde la braña hasta el Alto de Aristébano, apenas unos trescientos metros, a la hora señalada, la comitiva arranca a caballo, con los novios y padrinos a la cabeza, para llegar hasta el lugar donde se va a celebrar la Santa Misa. Después se celebra la comida, con productos tradicionales que formaban parte de la gastronomía vaqueira, como la empanada, el lacón cocido, el chosco, que es un embutido de la zona que consiste en lengua de cerdo, lomo y el adobo correspondiente, y el postre tradicional, las natas, en plural. La nata se bate hasta convertirla en una crema, al final se añade el azúcar. El colofón a la comida es el café de puchero, negro, con azúcar.

 

LOS VAQUEIROS

 

Se han escrito muchas teorías para explicar la existencia de los vaqueiros de alzada, y durante un par de siglos, se han barajado desde las más descabelladas hasta otras más razonables. Por los años sesenta, la prensa de la época resaltaba siempre la presencia de profesores de antropología social, de cualquier universidad del mundo civilizado, estudiando en la zona la existencia de un grupo, y la supervivencia del mismo. En la década de los ochenta, María Cátedra Tomás obtuvo el premio de Investigación Marqués de Lozoya con un trabajo sobre la vida y la muerte en los vaqueiros de alzada. Tal vez el precursor de todo este trabajo fue Jovellanos, que en su cartas a Ponz, resalta la existencia de este grupo en el occidente asturiano. Los más modernos estudios, despajadas ya las historias sobre si eran esclavos romanos que lucharon con Espartaco y que consiguieron huir, tras la derrota, y refugiarse en el norte de España, o que eran descendientes de los moriscos que se negaron a salir de España o, incluso, el absurdo de que eran delincuentes que fueron expulsados a los montes para que las alimañas acabaran con ellos y otras cuantas chorradas más, las últimas teorías, productos de estudios de los antropólogos, refieren que la existencia del grupo procede desde el siglo XV o XVI, cuando los grandes propietarios favorecen una ganadería extensiva, aprovechando los pastos naturales, moviendo grande rebaños de ganado para, dos siglos después, abandonar drásticamente esta práctica estabulando al ganado. Los restos de estos movimientos, los inadaptados a la nueva situación pudieron haber dado origen a los vaqueiros. Gentes que se negaron a aceptar la nueva vida, más sedentaria, con la agricultura como sostén y la ganadería estabulada. Gentes que no quisieron abandonar la práctica, el trabajo diario, las costumbres… y que se significaron en eso frente a los que sí se adaptaron. No existen apenas diferencias, en los estudios médicos realizados (analítica, color de ojos, cabello, medidas de cráneo etc), entre los vaqueiros y el resto de los asturianos, por lo tanto, no podemos hablar ni de una raza (se les considera una raza maldita), ni de una etnia.

 

Los vaqueiros vivían en las brañas (que puede derivar del latín “verania” lugar de verano, o del celta “braque” lugar pantanoso o de agua). Eran pastores trashumantes. Pasaban los inviernos en las brañas de verano, cerca de la costa, y subían en los veranos a las brañas de invierno, en la cordillera, en los concejos de Tineo y, sobre todo, Somiedo y Cangas de Narcea. San Miguel de Mayo, el 26 de ese mes, y San Miguel de septiembre, el 29, marcan las dos fechas en que los vaqueiros se movían con sus enseres, ganados y demás pertenencias. Las casas quedaban vacias y, durante el invierno, en la braña de invierno quedaba uno, elegido entre todos, generalmente un mozo soltero, para cuidar que los tejados de las pallozas no se hundieran por el peso de la nieve. A este se le llamaba el “vecindeiro”. Las brañas de verano quedaban por completo limpias.

 

El cliché que durante años se ha ido elaborando sobre los vaqueiros esconde algunas consideraciones. He tenido ocasión de revisar los Apeos de Cepeda, del concejo de Valdés, y deduzco que durante el verano, la costumbre era, y así lo recalca el apeador y lo confirman los vaqueiros que acuden al apeo y los aldeanos que también testifican, que las brañas de verano quedaban francas y limpias, despejados los caminos y abiertas las puertas de las pallozas para que los aldeanos vecinos pudieran subir con sus ganados al pasto y “sestear” en las cabañas. Otro tópico dice que los vaqueiros trashuman… son libres para ir y venir, pero en este documento elaborado en el mes de septiembre de 1713, he podido comprobar que los vaqueiros del concejo de Valdés, cuando son preguntados por el juez apeador dicen que, según la costumbre, sube a la alzada (los vaqueiros nunca dicen alzada, este término fue acuñado por los intelectuales como Jovellanos, los vaqueiros dicen subir al puerto o a los puertos), pues sube al puerto el que tiene posibles… evidentemente, el que no tiene ganado no sube a nada ni tiene por qué subir. En esto, como en otros estudios históricos, tengo la sensación de que alguien dice algo y los demás copian sin comprobar. Conviene que los que se ocupan ahora de los vaqueiros comprueben los Apeos de Cepeda, los que se conservan, de donde se pueden extraer muchas conclusiones algunas de las cuales rompen los tópicos.

 

Los vaqueiros hablaban una jerga en la que abundaban las palabras del bable, pero bajo la influencia del gallego (las terminaciones “eiro” para definir las profesiones, por ejemplo). Su folklore es muy limitado, pero ha llegado intacto hasta nosotros.

 

Hace unos años, con motivo del cincuenta aniversario de esta fiesta, he tenido la ocasión de compartir conferencias con don Ramón Muñoz G. Bernaldo de Quirós, el fundador. Nos contó su experiencia al poner en marcha la fiesta, pero sobre todo, la existencia de un grupo folklórico vaqueiro que fue famoso en el mundo entero. Lo dirigía Rogelia, la juglaresa de las brañas, nacida en Leiriella, con y con gentes de aquellas brañas, que nunca habían asistido a una escuela de  baile, emprendió una aventura que la llevó a bailar y cantar ante los reyes de España, con evidente éxito. Después iniciaron una gira por Europa, actuaron en la Alemania nazi, ante Hitler, que se sintió sorprendido por los rasgos arios de aquel grupo, y luego actuaron en varias ciudades europeas más. La BBC grabó algunas canciones y el compás de la danza y comparó con otras danzas de países asiáticos la similitud en los compases y el ritmo. Tal vez hoy quien mejor ejecuta la danza vaqueira es el grupo La Corte, de Enverniego, porque han sabido guardar la esencia misma de su folklore y porque su escuela ha sido también su casa, sin mezclas ni influencias de otros ritmos.

 

Para identificar a un vaqueiro, puesto que no somos una raza, ni una etnia, existen dos formas: los apellidos y la jerga, que ya casi nadie habla, pero que tiene palabras específicas, que no comparten los demás asturianos, y la pronunciación de la “ch”, que se transcribe como “ts” y tiene un sonido seco, duro y breve.

 

Respecto a los apellidos, sería largo relatar ahora todos los apellidos vaqueiros pero vamos a exponer una muestra de los más característicos: Ardura, Antón, Braña, Bardo, Gancedo, Garrido, Gallo, Mayo, Feito, Riesgo, Jaquete… dice un viejo refrán, para subrayar la antigüedad  de los vaqueiros:

 

Antes que Dios fuera Dios,

Y el sol diera n’estos riscos,

Ya los Feitos eran Feitos,

Ya los Garridos, Garridos.

 

Los vaqueiros fueron tremendamente emprendedores. Muchos se dedicaron a la arriería,  transportando, desde aquellas brañas hasta Madrid, encajes, telas y demás enseres que iban cambiando por otros productos. Jesús Evaristo Casariego destacó en algunos estudios, un plan de actuación del arriero, no escrito pero sí sabido y respetado, garantía de la nobleza y la honradez, virtudes sin las cuales no hubiera sido posible mantener aquel negocio.

 

Cada año, el último domingo de julio, en el Alto de Aristébano, entre los concejos de Valdés y Tineo, se celebra la Vaqueirada, sería bueno, en el futuro, que también participara un concejo vaqueiro por excelencia, Belmonte de Miranda, para recordar a los vaqueiros de alzada que fueron, en el escalafón social, la casta de los miserables por sus escasas pertenencias, pero libres para decidir dónde ir y cuándo ir.

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Comentarios

Hola Honorio, al leer este articulo sobre los vaqueiros, sentí la necesidad de expresar lo que pensé, es la primera vez desde que tengo uso de razón que he leido algo sobre los vaqueiros de principio a fin sin cabrearme. Porque estoy harta de leer "chorradas" como tú bien las llamas sobre el origen y la cultura vaqueira. De como gente opina al libre albedrio sin tener ni idea de lo que habla y sin tener en cuenta que está tocando las raíces de otros muchos que observamos desde la distancia "en mi caso" las barbaridades que dicen. Esa es mi opinión, cuando las cosas parecen bien también hay que decirlo.

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Gracias Carmen, la verdazd es que durante muchos años se han alimentado teorías y esquemas que más parecen nacidas de la literatura. Siempre hay gente dispuesta a sacarle un euro a la vida, y unos copian a otros y así se alimenta la bicha. Gracias por tu comentario. Saludos

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Muchas gracias por tu comentario, pero antes te pido perdón por la tardanza en contestar. Tengo abandonado este blog y ahora intentaré ponerlo al día de nuevo. Estoy de acuerdo con tu comentario, pero hay quien necesita que se sigan conservando las chorradas para seguir teniendo tema. Una pena. Saludos

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